Este espacio está consagrado a José. Según el arquitecto, Pierre Bossan, el peregrino debía “llegar a María a través de José”, pasando así de la oscuridad de la cripta a la luz de la basílica. La Puerta de los Leones, situada en el lado este, donde se encuentra el Jardin du Rosaire, había sido diseñada en un principio como acceso principal a la iglesia. Nunca fue utilizada como tal, ya que no era un acceso muy cómodo.

Los muros de la cripta recuerdan a todas las parroquias donantes, grabadas en el mármol. Los exvotos se convierten así en parte de los muros, grabados en el lugar deseado, cuando los deseos son atendidos.

La iglesia baja de Fourvière tiene un carácter potente y dominante, acentuado por las esculturas inacabadas.

Los pecados capitales

Las figuras de los pecados capitales adornan el suelo del coro de la cripta en torno al altar de San José. Siete medallones representan los siete pecados capitales y tres representan al demonio

Las vidrieras:

Evocan atributos eucarísticos, el cordero, la viña, el trigo y el ciervo que calma su sed en la fuente de la vida.

Las vírgenes del mundo

El acondicionamiento del lugar desde el cambio de siglo revela la dimensión internacional de la devoción mariana y ofrece un espacio para las vírgenes vinculadas a otras grandes peregrinaciones: Líbano, Polonia, Portugal (1994), India, Italia, Filipinas, México…